ANTHROPOS

Las niñas y niños de Arequipa

Un viento gélido que baja de los Andes azota Arequipa, donde el niño huérfano, acurrucado sobre una acera, trata de cobijarse con un pedazo de cartón. Pero el viento se cuela por debajo y se lo arrebata. El niño acaba por desistir y se encoge aún más. Dormita y se despierta a intervalos, toda la noche. Al llegar la mañana, dos policías armados lo sacuden para que despierte. Su crimen es no tener hogar, ni padres, ni sitio donde dormir; su pecado: pobre, huérfano, ser un niño callejero.

Hay cientos, miles de niños y niñas abandonados en el Perú, y en especial en Arequipa. Pululan por sucias calles y le sacan dinero de los bolsillos a la gente, le roban relojes o lustran calzado para sobrevivir. Por la noche duermen en portales o bajo los bancos de los parques, buscando protegerse del frío viento. En ocasiones encienden fogatas junto a la pared de algún edificio público. Es frecuente que sus rostros, manos y brazos estén desfigurados por las quemaduras que sufren al quedarse dormidos cerca del fuego, la piel rajada o cuarteada por el intenso frío, su cuerpo sucio por carecer de un hogar donde bañarse. Se les oye toser por que la mayoría de ellos padece bronquitis crónica -una enfermedad con una alta tasa de incidencia en Arequipa-, tuberculosis… también muestran los estragos mentales de la marihuana, el pegamento de zapatos o de cualquier cosa que los ayude a olvidar su miseria.

Muchos de estos niños deben su desventura a la migración creciente de la población rural a las ciudades. Los pobladores del campo se sienten atraídos por la posibilidad de conseguir trabajo en la industria; pero no lo logran por su falta de capacitación. Entonces, atrapados en la indigencia, descuidan a sus hijos e hijas, e incluso los abandonan, y las niñas y niños se aventuran por las calles. En otras ocasiones son abandonados por madres muy jóvenes, niñas también, que fueron antes violadas o abandonadas por sus maridos. Así es como ha surgido una subcultura de vagabundos malnutridos.

Con el paso de los años la cultura callejera desarrolla su propio lenguaje y su forma de organización social. Los menores de edad suelen formar pandillas, supliendo en algo a la familia que han perdido o que nunca tuvieron. La pandilla, presidida por el joven de más edad, más avezado, les brinda a sus miembros protección y los beneficios obtenidos del trabajo o los robos organizados en grupo.

Estos niños y niñas se ven arrastrados hacia un mundo de violencia. Para ellos las drogas y los robos se vuelven cosa de todos los días, e incluso llegan a conocer y participar de homicidios.

Los menores abandonados en las calles son síntoma de una marcada e inquietante tendencia que se observa en la sociedad peruana e iberoamericana en general.

La crisis económica ha roto la unidad familiar de muchos hogares. El padre en busca de trabajo viaja a otros pueblos o ciudades, dejando a la esposa e hijos a su suerte. Muchas veces estos hombres contraen nuevos compromisos, agravándose la situación de los hijos e hijas. que a la larga son quienes afrontan las consecuencias del abandono material y moral.

Muchos de estos adolescentes, incluso siendo aún más pequeños, son captados por organizaciones terroristas, ya que debido a su inexperiencia y necesidad se les convence con facilidad y se convierten en miembros de estas organizaciones.

Por desgracia las soluciones de las que suele hablarse, tales como mejor distribución de la riqueza, trabajo y mejores servicios sociales, son generalidades y abstracciones que no se traducen fácilmente en proyectos de beneficio social. La mayor parte de la riqueza del Perú y de otros países del continente americano, está en manos de un sector reducido de la población y no se vislumbra un cambio de esta situación a corto ni a largo plazo.

Esta reflexión sobre la situación de la infancia en Perú y otros países hispanos, la retomo al hilo de una carta que he recibido de unos médicos de Arequipa solicitándome ayuda. Las alternativas son pocas: quedarme aquí, en la sociedad de la opulencia y calmar mi conciencia con donativos a ONGs, o actuar de manera decidida situándome en primera línea de intervención social. Un activismo que, entiendo, hoy día es más necesario que nunca. No me refiero al compromiso de pandereta, es decir, a la ayuda puntual dedicando parte de las vacaciones, por ejemplo, para atender las necesidades de los más necesitados, sino a un “querer estar” en ese cometido con cada acto de nuestra vida. Integrar nuestro bienestar occidental con la ayuda real a la población necesitada es un deber ineludible.

Y aquí me encuentro, ahora, dilucidando cómo llevarlo a buen término.

Mayo 8, 2008 Publicado por J. L. Nava | Emergencias sociales | , , , , , , | No hay comentarios

Shergi

Me complace anunciar la inminente publicación por Universa Terra Ediciones, de mi último libro de poesía titulado  “Shergi”. Adjunto la presentación escrita por Manuel Plana:

Reflexión previa

Por todos sus atributos y contrastes, las tierras del Mahgreb siempre han sido un rico filón literario para artistas y poetas, tanto más cuando se trata de un Mahgreb de espacios ignotos y de un inusual viaje. El de
José Luis Nava es el reencuentro con una realidad distinta, no es una ficción literaria ni un cuaderno de viaje, sino una experiencia interior que las palabras nunca hacen del todo justicia por bien ensambladas que estén.
En ese Oriente occidental, tan cercano y tan lejano, encuentra el poeta una luz más importante que la diurna del país africano, una luz que todo lo transfigura, empezando por su corazón, tocado por la presencia y la
memoria de aquel a quien va dedicado el poema. Su Mahgreb es un Mahgreb interior, hecho de estados del alma cuya geografía sagrada ha descubierto en el Sufismo, tan vivo allí como ese Sol permanente que
lo cubre o como ese Shergi (viento del sur) que lo abrasa.
A su modo, todo viaje tiene algo de iniciático, resume el camino del alma y del Espíritu por los mundos de Dios, las estaciones y el reencuentro final. También son peregrinas las religiones del Libro; la caravana del Islam hacia la Patria celeste nunca se paró en el Mahgreb, ni se apartó de su camino.
Difícil oficio el vestir con palabras la viva impresión que deja en el alma el paso fugaz de un ángel sabio. Tumultos y anhelos internos cristalizan en coloreadas percepciones de lo real, recrean el juego alquímico, sabio y caprichoso, de una Rueda sin fin que una Luz quieta proyecta sin cesar junto a la conciencia del hecho y de sí misma, y a la que el autor ha nacido incubándose en su seno, la Luz de la Unidad.
No es una visión idealizada, ni romántica, ni tampoco cruda, no juzga, tan solo penetra las cosas sin prendarse de su epidermis. La luz de ese Mahgreb espiritual no es de Oriente ni de Occidente, es una Luz polar inmutable que transforma en sagrario el corazón del que la ama y en palacio de lo Real el mundo que habitamos.

Mayo 7, 2008 Publicado por J. L. Nava | Libros, Poiesis | , | No hay comentarios

Turismo e infecciones

El destino vacacional de los españoles preocupa a los profesionales sanitarios, así como su falta de precauciones. Algunos destinos como África, Suramérica o ciertas zonas de Asia son «puntos calientes» para la transmisión de enfermedades tropicales como el paludismo, el dengue o la rickettsiosis. Esta circunstancia, unida a la relativa falta de eficacia de los tratamientos preventivos, ha provocado un aumento del 71% en los casos relacionados con estas patologías.
Así lo advierte la Sección de Medicina Tropical y del Viajero del Instituto de Salud Carlos III, que ha hecho público un estudio, elaborado entre 2003 y 2007, sobre las infecciones que más comúnmente presentan sus pacientes tras regresar de viaje por regiones situadas entre los Trópicos. La investigación, desarrollada sobre 3.351 personas, evidencia un problema sanitario que podría agravarse en el futuro. El doctor González Lahoz, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas, estima que las razones de este incremento pueden estribar en «la mayor movilidad de los españoles, así como la gran presencia de inmigrantes de estos lugares en nuestro país». El hospital Carlos III es el centro que diagnostica más enfermedades tropicales en España junto con el Clínico de Barcelona, y además es el único de la región acreditado por la Organización Mundial de la Salud como Centro de Vacunación Internacional.

Perfil del paciente

Asimismo, el Servicio de Enfermedades Infecciosas ha trazado un perfil del paciente tipo. A la vista de los datos, las mujeres muestran más predisposición al contagio, pues suponen casi el 55% de las consultas. En cuanto a los principales lugares de contagio, sólo el continente africano aglutina la mitad de los casos, mientras que otras regiones como Iberoamérica, y en menor medida Asia, se reparten el resto. Incluso se han detectado algunos casos de malaria provenientes de zonas libres de la misma, como Punta Cana, en la República Dominicana.
El turismo, en un 38,5% de los casos, sigue siendo la principal causa de exposición a estas enfermedades, aunque los pacientes que aseguran haber sido contagiados en una visita de carácter humanitario ya suponen un tercio del total. «El fenómeno del voluntariado está en expansión, sobre todo entre los jóvenes, y no siempre viajan debidamente vacunados e informados», dijo el doctor Sabino Puente, encargado de la Sección de Medicina Tropical.
Una cuarta parte de las infecciones son detectadas en revisiones rutinarias, mientras que el 23% de los pacientes acuden a Urgencias por molestias intestinales, y otro 22% por un estado de fiebre alta. Por último, las lesiones dermatológicas y las erupciones cutáneas acumulan un 18% de las causas de intervención médica. Como ya es habitual, la mayoría de los pacientes con afecciones tropicales del Hospital Carlos III están relacionadas con la malaria. Conocida también como o paludismo, es una enfermedad endémica en África y se estima que al año la contraen más de 200 millones de personas en todo el mundo. La provoca la picadura de un mosquito y, si no se trata convenientemente, puede llegar a causar la muerte. «Desde 2002 hemos tratado 175 casos de malaria, todos con éxito. Pero muchos contagios pueden evitarse con medidas tan sencillas como ponerse unos calcetines o evitar tumbarse sin toalla en el suelo», aconseja el doctor Puente.
El dengue, con 59 casos registrados, asciende hasta la segunda posición de esta clasificación. La enfermedad, conocida como «fiebre rompe-huesos», es también de carácter parasitario y tiene la peculiaridad de residir principalmente en los grandes espacios urbanos de Suramérica. Por su parte, la rickettsiosis, relacionada tradicionalmente con el ámbito de la caza, ha provocado el ingreso de 57 pacientes.
Las autoridades sanitarias también señalan el avance de otras dolencias de índole contagiosa hasta ahora semidesconocidas en España, como la chikungunya, trasmitida por el mosquito Tigre, y advierten a los ciudadanos de la necesidad de vacunarse -con un mes de antelación- para visitar estas regiones. La campaña estival de vacunación comienza mañana.

Mayo 7, 2008 Publicado por J. L. Nava | Al tiempo de mi camino, Salud pública | , | No hay comentarios

Crisis del aceite de girasol

Hoy concluye la crisis sanitaria en torno al aceite de girasol contaminado, procedente de Ucrania, que se ha distribuido en días pasados por toda la geografía española.
Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, el control sobre el producto ha estado a la altura de las circunstancias, garantizándose en todo momento la protección de la salud de los consumidores. Sin embargo, se ciernen sobre esta crisis distintas dudas sobre su gestión y desarrollo.
En primer lugar, por qué no se han intervenido en los controles de aduanas las partidas de aceite procedentes de Ucrania, cuando Francia alertó sobre su contaminación hace varios días.
En segundo lugar, por qué el Ministerio de Sanidad desaconseja el consumo de este aceite mientras simultáneamente afirma que no supone un riesgo para la salud, dirigiéndose a la opinión pública utilizando conceptos como “toxicidad aguda“, “toxicidad crónica” y “riesgo epidemiológico“, sin explicar a qué se refieren y con pocos datos que aportar, lo cual, evidentemente tranquiliza poco a los ciudadanos.
Por último, por qué las autoridades de nuestro país permiten las importaciones de productos alimenticios que incumplen o vulneran las normas de seguridad alimentaria de la Unión Europea y, sin embargo, obligan a los productores españoles a cumplir al pie de la letra dicha legislación, cuando resulta que el 71% de las importaciones de aceite de girasol proceden de Ucrania; o sea, 144.523 toneladas.
Por otro lado, a pesar de que las grandes superficies comerciales y muchos establecimientos de barrio retiraron el aceite, parece verosímil pensar que en numerosos hogares, tiendas pequeñas, bares, etc., se ha seguido usando este aceite, con lo cual, podemos hablar de una parte de los consumidores susceptibles de sufrir problemas de salud como consecuencia de su consumo.
Opinamos que en estos casos es preferible atajar el problema de raíz, evitando en la medida de lo posible la distribución de alimentos en malas condiciones, aunque sólo sean merecedores de sospecha y finalmente se demuestre su total seguridad para la salud humana. En caso contrario, siempre cabe pensar en que las autoridades responsables barajan criterios económicos para gestionar estas crisis, y no sólo medidas de salud pública.

Abril 28, 2008 Publicado por J. L. Nava | Salud pública | | No hay comentarios