Batuecas: mito y vida
Acostumbro pasear con frecuencia por el Valle de las Batuecas (surde la provincia de Salamanca y norte de Cáceres), por la paz que se respira todavía allí, y porque es el lugar ideal para cualquier apasionado por la antropología: en Batuecas se une la historia primitiva con los mitos ancestrales de valle, además del hermoso paisaje, aún conservado en todo su esplendor. Es, en definitiva, uno de esos sitios donde cualquier persona con interés por el medio ambiente,la historia y la cultura, puede explorar con la seguridad de no quedar defraudado.
Las Batuecas son, además, lugar tranquilo donde “desconectar” del bullicioso trajín cotidiano, sitio hasta el que no llegan las señales radioeléctricas de la telefonía celular, con lo que podemos perdernos,si quiera por unas horas, con la certeza de no ser molestados. Se trata, pienso yo, de la posibilidad de relajar nuestra mente y nuestro cuerpo buscando la belleza de la natura y el silencio imposibles de conseguir en las ciudades. Decía un amigo mío que el verdadero lujo del siglo XXI era el silencio, difícil de encontrar, pues bien, éste es uno de esos sitios privilegiado donde hallarlo.
Dicho esto, conviene añadir algunas palabras más sobre las Batuecas,especialmente por el paralelismo que puede encontrarse con noticias sobre el mundo “sobrenatural” que abundan en los medios de comunicación.
Así, en los suplementos dominicales editados por la prensa, como en otro tipo de publicaciones de información general, se recoge con insistencia todo ese conjunto de fenómenos raros, que se han dado en llamar -desde hace bastantes años- “parapsicológicos”. Yo los denomino,como acabo de expresar, “fenómenos raros”, porque aún la ciencia no ha encontrado explicaciones convincentes, y porque en muchas ocasiones setrata de cuestiones mal divulgadas, o simplemente poco estudiadas. La categoría taxonómica para lo parapsicológico es abrumadora por su extensión: desde los avistamientos OVNI, hasta sucesos demoníacos,pasando por todo un conjunto de sucesos tales como telequinesis, viaje astral, desdoblamiento, manchas con caras espectrales, ruidos de ultratumba, y un largo etcétera. Estas creencias se pueden rastrear en el “mito de Batuecas”, con otros nombres, claro está, pero siempre aludiendo a lo “mágico” como espacio indefinido donde el hombre es mera criatura temerosa de un mundo que no ve, pero “siente”, “oye” y “sueña”.
Ni que decir tiene que en el sustrato de este particular mundo de lo”oculto”, en las sociedades modernas, anida un negocio floreciente alimentado por la credulidad del ser humano, aún en este siglo XXI. Pero esto es asunto para otro comentario.
Batuecas, hasta hace unas pocas décadas, formaba parte de una comarca mucho más amplia denominada “Las Hurdes”, conjunto de pueblos y pequeñas aldeas aisladas prácticamente del resto del país, donde sus moradores llevaban una vida independiente, casi anónima, pues sólo a partir del siglo XIX las autoridades nacionales empiezan a preocuparse en cierta manera por la suerte de esas gentes, y no es hasta el advenimiento de la democracia en España, cuando con la creación de las Autonomías, las autoridades regionales dinamizan la comarca, dotándola de nuevas infraestructuras viarias, centros de salud, etcétera.
Es importante tener esto en cuenta, porque en Batuecas - Las Hurdes,igual que en otros pequeños puntos geográficos de la España moderna, se pueden encontrar formas de vida que eran parte de un pasado casi remoto.
Yo mismo he vivido en algunos de esos pueblos durante varios meses, yhe podido constatar este extremo y la presencia viva del mito en muchas de sus gentes.
En el siglo XIX, Madoz (Diccionario geográfico-estadístico-histórico), describe con bastante exactitud el valle:
“Las Batuecas están aisladas de todo el terreno que las rodea; no tienen población ninguna, ni parece que allí haya tocado nunca la mano del hombre, si se exceptúan las dependencias del célebre convento de su nombre… Dicho terreno está cortado al sur por una cordillera de montañas, que se elevan repentinamente a considerable altura,ofreciendo en toda su prolongación varios puntos culminantes a manera de obeliscos, que amenazan sepultar cuanto existe a sus pies…“
Hablando de la otra unidad biogeográfica -las Hurdes-, el mismo geógrafo Madoz en su diccionario, ya escribía a mediados del siglo XIX:
“Esta alquerías se componen de varios grupos informes de casas, y éstas, que más pueden llamarse grutas o pocilgas, se construyen cavando en la tierra todo su recinto interior, para elevar las paredes en el exterior, tanto menos cuando mayor es la profundidad que resulta… En el interior constan estas casas de 2 espacios; en el primero, o sea, en el de la entrada, se coloca el miserable jumento, o 4 ó 6 cabras que algunos tienen; y el segundo se ve lleno la mayor parte de camadas de helechos secos, que sirven para el descanso, quedando un trecho para el fuego.“
La descripción que se hace de los habitantes de estas tierras es cruel en ocasiones:
“Habitado el país por una raza degenerada e indolente, ni aun se conocen los oficios más necesarios a la vida. Su ocupación se reduce a pedir limosna por las provincias inmediatas, lo mismo los hombres que las mujeres y niños… En sus casas no hay muebles de ninguna clase.Para cama se destina un grueso tronco de un árbol ahuecado y relleno de helechos, en donde duerme la familia entera sin distinción de edades ni sexos… Sus alimentos son tan escasos como nocivos… Hombres y mujeres son de baja estatura y de un aspecto asqueroso y repugnante,aumentando con la palidez y miseria que asoma a sus rostros… La religión es desconocida, el abandono de sus costumbres casi salvajes,la abyección e indolencia que produce su miseria, la escasez de párrocos y la falta absoluta de maestros de primera educación, les hace inmorales en alto grado.“
En fin, muchos otros datos podemos encontrar en este y en otros autores de la época, sin duda alguna exagerados, pero que reflejaban una buena parte de la realidad social de estas comarcas.
El Dr. Gregorio Marañón, en su famoso viaje con el rey Alfonso XIII en1.922, recogió datos mucho más precisos para reconstruir la verdadera sociedad de las Hurdes y de las Batuecas: una población con graves carencias sanitarias (enanismo, cretinismo, bocio endémico, etc.),culturales y alimenticias. Por tanto, el Valle, o mejor dicho, los Valles de este enclave ecológico, fueron desde temprana fecha lugar para la leyenda y el mito, que aún perviven en las gentes más ancianas de aquellos pueblos.
Un primer testimonio de estos mitos -por otra parte aún ignoramos la raíz concreta de ellos- proviene del testimonio aportado por Lope de Vega en su comedia “Las Batuecas del Duque de Alba”, donde es muy probable que el genial escritor recogiera leyendas que ya circulaban en las ciudades sobre las Batuecas.
Estos mitos se basan en la creencia en lo demoníaco y mágico, en la presencia de criaturas horribles que se escondían en los densos bosques de encinas, alcornoques, etc., hasta el punto que se pensaba que el mismo demonio intervenía en los asuntos corrientes del hombre. Mitos alimentados por la precaria situación sociocultural del pueblo. Hay leyendas que recogen -inclusive- el rapto o secuestro de bellas mujeres por parte de criaturas abominables, etcétera.
En realidad, una parte importante de estos mitos pueden ser comprobados también en otras culturas más o menos aisladas.
Batuecas y las Hurdes fueron lugar ideal para propagar estas creencias por el aislamiento, como he dicho, y por la extraordinaria configuración geográfica de los valles, presentado profundas cuevas,cárcavas, bosques tupidos imposibles de penetrar, etcétera. No en vano,los valles fueron poblados en el Neolítico, como lo prueban las pinturas rupestres encontradas en diversas cuevas, y hoy muy deterioradas debido a los pocos escrúpulos de algunos visitantes y turistas.
Pero los mitos acaban transformándose, diluyéndose, evaporándose en las sociedades, muchas veces se sustituyen por otros mitos y leyendas, o se actualizan los anteriores. En todo caso, el mito permanece en la conciencia individual y colectiva. Es una forma de acceso a las profundidades del propio misterio humano.
El mito de las Batuecas inicia su declive con la presencia de los Carmelitas en el Valle a partir del año 1599. Su estilo de vida ermitaña, contemplativa, de profunda oración, vino a inyectar sabia nueva a las poblaciones cercanas, que veían en el monasterio fundado por los Padres Carmelitas un lugar santo alejado de espíritus, demonios y criaturas más o menos malignas.
Hoy, convertido en “Parque natural y bien de interés cultural”, las Batuecas se enfrentan a otro problema: el del uso masivo del espacio como destino turístico, hasta ahora bien controlado por la guardería forestal de allí.
Como dije al principio, en Batuecas se pueden encontrar la paz, la historia, el mito, la soledad y el silencio. Es una comunión con la naturaleza que nos reconcilia con nuestro propio ser.
Como seres humanos, aún arrastramos la dimensión mítica, la leyenda que nos transporta a otros mundos, quizá queridos o ansiados. En ellos, sin la manipulación comercial de los buscadores de historias sensacionalistas, podemos encontrar la belleza de la Humanidad.

























Es un Sentimiento que comparto contigo, conozco y entiendo,
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