Arco
Minimalismo, arte conceptual, arte vacío… todo esto y más se ha oído respecto a la feria de arte contemporáneo ARCO, a punto de cerrarse ya.
La amarga realidad es la absoluta carencia de innovación e ideas frescas que -un año más- ha caracterizado una feria que quiere pasar como el escaparate de las nuevas tendencias artísticas, pero que se queda en un mero mercadeo donde abunda la repetición y la tomadura de pelo.
Sin entrar en el gran problema -casi metafísico- de definir qué es arte, sí parece confirmarse el interés de los organizadores por huir de lo ´contemporáneo` y ofrecer obras que cuentan, en muchos casos, con casi un siglo de antigüedad. Puede decirse, con razón, que ARCO es una feria de galeristas y que, como tal, son ellos los que seleccionan las obras a exponer. En definitiva, el objetivo de un galerista es comercializar la obra que adquiere. Pero entonces habría que prescindir de lo ´contemporáneo`para dejarlo simplemente en “feria de arte”.
Consideración aparte merecen algunas propuestas, perfomances, y otras actuaciones. Nada fresco y original, salvando quizá, dos o tres obras que, por otra parte, ya han sido expuestas en distintos espacios.
Así, como resumen, decepción, una vez más. Ya, ni la pretendida provocación de algunos artistas merece el interés del público, quizá hastiado de engullir propuestas que suenan a conceptos una y mil veces utilizados.

























[...] sólo podemos encontrarla en el hastío. Se nos vende, por ejemplo, la feria de arte contemporáneo ARCO, como el máximo exponente de la innovación artística; pero el público huye en desbandada. Se [...]
estoy de acuerdo ,el arte es lo hoy.