ANTHROPOS

Crisis del aceite de girasol

Hoy concluye la crisis sanitaria en torno al aceite de girasol contaminado, procedente de Ucrania, que se ha distribuido en días pasados por toda la geografía española.
Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, el control sobre el producto ha estado a la altura de las circunstancias, garantizándose en todo momento la protección de la salud de los consumidores. Sin embargo, se ciernen sobre esta crisis distintas dudas sobre su gestión y desarrollo.
En primer lugar, por qué no se han intervenido en los controles de aduanas las partidas de aceite procedentes de Ucrania, cuando Francia alertó sobre su contaminación hace varios días.
En segundo lugar, por qué el Ministerio de Sanidad desaconseja el consumo de este aceite mientras simultáneamente afirma que no supone un riesgo para la salud, dirigiéndose a la opinión pública utilizando conceptos como “toxicidad aguda“, “toxicidad crónica” y “riesgo epidemiológico“, sin explicar a qué se refieren y con pocos datos que aportar, lo cual, evidentemente tranquiliza poco a los ciudadanos.
Por último, por qué las autoridades de nuestro país permiten las importaciones de productos alimenticios que incumplen o vulneran las normas de seguridad alimentaria de la Unión Europea y, sin embargo, obligan a los productores españoles a cumplir al pie de la letra dicha legislación, cuando resulta que el 71% de las importaciones de aceite de girasol proceden de Ucrania; o sea, 144.523 toneladas.
Por otro lado, a pesar de que las grandes superficies comerciales y muchos establecimientos de barrio retiraron el aceite, parece verosímil pensar que en numerosos hogares, tiendas pequeñas, bares, etc., se ha seguido usando este aceite, con lo cual, podemos hablar de una parte de los consumidores susceptibles de sufrir problemas de salud como consecuencia de su consumo.
Opinamos que en estos casos es preferible atajar el problema de raíz, evitando en la medida de lo posible la distribución de alimentos en malas condiciones, aunque sólo sean merecedores de sospecha y finalmente se demuestre su total seguridad para la salud humana. En caso contrario, siempre cabe pensar en que las autoridades responsables barajan criterios económicos para gestionar estas crisis, y no sólo medidas de salud pública.

Abril 28, 2008 Publicado por J. L. Nava | Salud pública | | No hay comentarios

Campos magnéticos terrestres y suicidio

Muchos animales pueden sentir los campos magnéticos de la Tierra. ¿Por qué no podrían entonces los humanos? Ésta es la pregunta en la que Oleg Shumilov del Instituto de Problemas Ecológicos del Norte Industrial, en Rusia, ha basado el estudio que ha presentado en la reunión anual de la Unión Europea de Geociencias, celebrado en Viena (Austria), y que se publica en New Scientist

Shumilov ha observado la actividad de los campos geomagnéticos de la Tierra desde 1948 hasta 1997 y ha encontrado que se agrupan en tres cúspides estacionales cada año: una entre marzo y mayo, otra en julio y la última en octubre. Sorprendentemente también ha encontrado que las cúspides de geomagnetismo se asocian con los máximos del número de suicidios en el norte de Rusia, en la ciudad de Kirovs.

El investigador ha admitido que una correlación como ésta no necesariamente significa que haya una unión causal, pero ha señalado que han sido muchos los estudios que ya han sugerido una relación entre la salud humana y el geomagnetismo.

Tormentas geomagnéticas
Los psiquiatras también han percibido la unión entre la actividad geomagnética y los índices de suicidio. Un informe de hace trece años con datos de los suicidios y las tormentas magnéticas en Sudáfrica señalaba esta relación. Estas tormentas (periodos de alta actividad geomagnética por la gran flama solar) se han relacionado también con la depresión clínica.En 1994, un estudio señaló un incremento del 36,2 por ciento en el número de hombres que ingresaron en el hospital por depresión la segunda semana de tormentas geomagnéticas. ¿Cuál puede ser la causa de esta relación? Si hay una, permanece desconocida.

“La explicación más plausible es que estas tormentas pueden desincronizar los ritmos de cada día y la producción de melatonina”, según Kelly Posner, psiquiatra de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. La glándula pineal, que regula la actividad diaria y la producción de melatonina, es sensible a los campos magnéticos.

Las tormentas geomagnéticas podrían alterar los relojes corporales, precipitando trastornos afectivos estacionales que además incrementan el riesgo de suicidios.

Así parece quedar pequeña la duda de que las respuestas del cerebro a los campos electromagnéticos pueden desencadenar contracciones musculares cuando se ubican en la cabeza de una persona. Sin embargo, Shumilov no cree que la actividad geomagnética influya en todo el mundo por igual.

El investigador ha presentado también en su estudio los datos de 6.000 mujeres embarazadas que se habían sometido a escáneres rutinarios del ritmo cardiaco de sus fetos entre 1995 y 2003. En el 15 por ciento de los fetos, los periodos de alteración en los ritmos cardiacos coincidieron con los de alta actividad geomagnética.

Shumilov acepta que los niveles de luminosidad en los países del norte puedan influir en la depresión, pero cree que el geomagnetismo puede ser otro factor y, además, uno de los subestimados.

Abril 25, 2008 Publicado por J. L. Nava | Salud pública | , , | No hay comentarios

Fenómenos emergentes

Este siglo XXI se está caracterizando en el plano sanitario por la emergencia de fenómenos patológicos que resultan inquietantes.

El abuso de los antibióticos durante la segunda mitad del siglo XX y la globalización y generalización de los movimientos migratorios y turísticos, han dado lugar a la aparición y propagación de cepas bacterianas resistentes, con una gran capacidad de mutación.

Ante este fenómeno, los criterios de salud pública deben orientarse hacia una prevención multivariante y multicausal. No son suficientes las campañas de vacunación ni de educación sanitaria. Tampoco parecen acertadas las medidas propuestas por entidades como la Organización Mundial de la Salud. Estamos ante un panorama nuevo en los mecanismos de distribución de enfermedades infecciosas. Su estudio debe pasar necesariamente por un enfoque desde la complejidad evolutiva, no sólo de las patologías, sino de la sociedad y sus manifestaciones culturales.

Abril 21, 2008 Publicado por J. L. Nava | Salud pública | , , | No hay comentarios

Tarde lluviosa

lluvia

Gotea el agua de lluvia en el alfeizar de mi ventana en esta tarde de primavera temprana, cuando aún las golondrinas permanecen en sus cuarteles de invierno. Este goteo produce un ritmo hipnótico que me transporta a un tiempo en el que caminaba casi a diario por la naturaleza virgen, ajeno a preocupaciones mundanas, con la mente concentrada en la investigación de los problemas ambientales y sus repercusiones en nuestra salud.

Con el paso de los años he viajado menos a los enclaves naturales que estudié y amé. Pero sigo emocionándome con cada pequeña muestra de libertad salvaje, como esta lluvia que es oro para un campo seco, o los rayos del sol acariciando mi piel, o los aromas únicos imposibles de fabricar por el hombre, o el vuelo inquieto de las aves en el cielo, o las constelaciones que me transportan a un universo primigenio y misterioso…

Llueve sobre esta ciudad asentada sobre una historia milenaria. Llueve y se precipitan en mi memoria las imágenes de una vida apasionada por la ciencia, la poesía y el amor, ahora pleno y dichoso.

Abril 9, 2008 Publicado por J. L. Nava | Al tiempo de mi camino | , , , , , , | 1 comentario