ANTHROPOS

¿Podemos aprender un idioma en unos pocos días?

El fascinante mundo de la neurociencia nos descubre cada día nuevas posibilidades para desarrollarnos como personas.

Dentro del abanico casi ilimitado de frentes abiertos, el aprendizaje constituye materia central de investigación. No en vano empleamos largos periodo de tiempo en nuestra formación intelectual. ¿Quién no ha soñado con encontrar la fórmula que nos permita aprender de forma inmediata materias difíciles? ¿No es acaso el sueño de todo estudiante? Para ello venimos utilizando estrategias nemotécnicas más o menos eficaces; pero que requieren mucho tiempo y esfuerzo para que arrojen los resultados previstos. Otros estudiantes recurren a la estimulación de la memoria mediante el empleo de determinadas drogas. En cualquier caso, hasta la fecha, si queremos aprender algo de forma permanente necesitamos un empeño tenaz en tal propósito.

¿Y si diéramos con un sistema que nos permitiera aprender sin esfuerzo en un tiempo muy reducido?

Pongamos el ejemplo del aprendizaje de idiomas. Es bien sabido que las lenguas se imbrican en estructuras culturales. La lengua materna se aprende desde el nacimiento. De alguna manera venimos equipados con los genes de nuestra cultura. El aprendizaje de una segunda lengua es ya otra cuestión. Salvo en los casos de madres y padres perfectamente bilingües, aprender un idioma conlleva un considerable esfuerzo, a pesar de los recursos disponibles en la actualidad, tanto didácticos como estratégicos. No en vano se requiere adaptar el funcionamiento de nuestra mente a una manera nueva de pensar, con su propia estructura de códigos y signos. Muchas personas dedican largos años de su vida a esta tarea y los resultados no son muy satisfactorios. Hasta la fecha, ningún “curso mágico” de aprendizaje de un idioma ha ofrecido resultados espectaculares en una población significativa de estudiantes. Además, aquellos individuos nacidos en el seno de comunidades monolingües presentan aún más dificultades que los nacidos en comunidades plurilingües.

Tradicionalmente se define el aprendizaje como un cambio relativamente permanente de los mecanismos de la conducta, debido a la experiencia con los acontecimientos del medio (Enrique G. Fernández y otros: Procesos psicológicos básicos. Ed. Pirámide, 2001). ¿Qué cambia en nuestros cerebros? ¿Cómo se moldean estos cambios en el nivel neuronal y en los sistemas cerebrales?

Hasta ahora son preguntas sin una respuesta definitiva; pero cada día conocemos más sobre el funcionamiento del cerebro. Y no queda lejos el momento en que dispongamos del suficiente conocimiento para entender en un nivel profundo el funcionamiento del aprendizaje. Quizá -es sólo una conjetura- podremos aprender un idioma o un concepto difícil mediante el adecuado estímulo cognitivo sin mediación de drogas, usando para ello una suerte de mapa neural del aprendizaje diseñado para cada persona. Algo parecido a una guía de carreteras donde siempre tenemos a la vista los posibles destinos de nuestro viaje. Este mapa neural estaría constituido -al menos- por el atlas genético individual, los códigos culturales, el entorno, la experiencia propia, los mecanismos de contagio de nuevas ideas y la circulación informativa. Iría más lejos que el procesamiento informativo: proporcionaría estímulos concretos que el cerebro reelaboraría en forma de imágenes, fijando así los nuevos conocimientos adquiridos. Para ello, se necesitará el concurso de la tecnología adecuada de inmersión en realidad virtual y otras tecnologías aún en fase experimental.

Por tanto, estoy firmemente convencido de que esa meta está próxima y yo, por fin, podré aprender chino en una semana.

¿Y qué pasará con la función docente? ¿Cómo integrar la labor del profesor en un sistema de aprendizaje casi inmediato?

En próximos comentarios reflexionaremos sobre ello.

Junio 27, 2008 Publicado por J. L. Nava | Neurociencia | , , , , , , , , , | No hay comentarios

Neuropedagogía: la educación del presente.

Neurodidáctica

Los avances neurocientíficos están modificando de forma considerable las ideas que teníamos sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo, la percepción y el aprendizaje. Fruto de ello es el feliz encuentro entre pedagogía y neurociencia, dando pié a una nueva disciplina denominada neuropedagogía o neurodidáctica; esto es, el aprendizaje con todo nuestro potencial cerebral.

Hace ahora un año se impartió un curso sobre esta materia en la Universidad de Salamanca. Después de este tiempo, los responsables académicos del citado evento han decidido plasmar por escrito los contenidos del curso, con algunas colaboraciones externas. Así, bajo el título de “Neuropedagogía”, la Editorial Universa Terra pondrá en circulación un volúmen escrito  por los siguientes autores:

Dra. Ana Iglesias  (Coordinadora) . Profesora de Didáctica de la Escuela de Educación y Turismo de Ávila. Universidad de Salamanca.

D. Miguel Ángel Gasco. Profesor titular de la Facultad de Bellas Artes. Universidad de Salamanca.

D. José L. Murillo. Departamento de Filosofía. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Navarra. Pamplona.

Dr. Juan Antonio Juanes Méndez. Profesor titular de anatomía. Facultad de Medicina. Universidad de Salamanca.

Dr. José María Criado Gutiérrez. Profesor Titular de fisiología. Facultad de Medicina. Universidad de Salamanca.

José María Giménez Amaya. Catedrático de Anatomía. Departamento de  Anatomía, Histología y Neurociencia. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid.

Dra. M. Isabel Valdunquillo Carlón. Profesora titular de psicología evolutiva y de la educación. Escuela Universitaria de Educación y Turismo de Ávila. Universidad de Salamanca.

En sucesivos artículos hablaremos sobre los contenidos de esta publicación y de diversas iniciativas que llevaremos a cabo.

Junio 23, 2008 Publicado por J. L. Nava | Educación, Neurociencia | , , , , , , | No hay comentarios

Espacio pluricultural de cooperación en salud pública y sociedad

El próximo mes de septiembre se pondrá en funcionamiento una iniciativa internacional promovida por profesionales de la salud, la educación, la lingüística y la antropología, dirigida a proporcionar una plataforma de cooperación en las áreas citadas. Inicialmente ofreceremos un curso sobre epidemiología compleja. La idea es crear una red de aprendizaje, innovación e investigación. Iremos proporcionando información en este blog y en mi página personal. Invitamos a colaborar a aquellas personas que puedan ofrecer sus conocimientos de forma desinteresada para la promoción de la ciencia y la cultura.

Junio 17, 2008 Publicado por J. L. Nava | Educación, Previsiones | , , , , , , , | No hay comentarios

La religiosidad

Siempre me ha intrigado el porqué de las religiones. A pesar de las numerosas interpretaciones que, desde diversas ciencias, se hace sobre el fenómeno religioso, la verdad es que no hay un consenso científico sobre este asunto. Probablemente nunca se alcance. En este tema, como en otros muchos que explora la ciencia, existe todo un abanico de creencias preestablecidas y prejuicios declarados.

Desde una perspectiva antropológica quizá podamos realizar un acercamiento a la religión que sirva como modelo para entender la conducta religiosa.

Habría que partir, en primer lugar, del contexto sociocultural. Así, podemos hacernos religiosos mediante determinadas experiencias autobiográficas. Nadie viene al mundo como un ser religioso, sino que la inquietud religiosa (o su ausencia) empieza a desarrollarse en un entorno, de forma paralela al resto de inquietudes y opiniones del mundo. Del entorno en el que crecemos tomamos todo tipo de conceptos, formas de expresión y reglas.

En segundo lugar podríamos hablar de una adhesión a determinado credo religioso. Sin esta identificación difícilmente puede haber religiosidad. Estaríamos ante una espiritualidad difusa pero muy difícil de valorar dado el componente subjetivo de la misma.

En tercer lugar tenemos el componente biológico. La neurociencia está descubriendo toda una serie de mecanismos neurales que participan en la experiencia religiosa. Para algunos científicos, aquí radica el quid de la cuestión. Se habla incluso de neuroteología, como subdisciplina neurocientífica que intenta establecer los correlatos neuronales de la experiencia religiosa.

En cualquier caso es posible que el componente religioso sea útil para mantener un equilibrio entre las emociones y la experiencia. De alguna manera hemos de integrar en nuestra cosmovisión lo desconocido y lo que trasciende los propios sentidos. Quizá la religiosidad sea algo parecido a una superestructura que regula los procesos cognitivos superiores.

Junio 13, 2008 Publicado por J. L. Nava | Al tiempo de mi camino | , , , , , , | No hay comentarios