ANTHROPOS

Neuroestética: sinapsis del arte

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En el día de ayer tuvo lugar una interesante conferencia, dentro del “Seminario de Discurso, Legitimación y Memoria” (SDLM), que viene celebrándose desde hace varios años con un rotundo éxito, en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca.
En esta ocasión el ponente era el Dr. Miguel Merchán, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca y Director del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. El conferenciante disertó sobre “Neuroestética: sinapsis del arte“, tema de singular interés e importancia, enmarcado en el desarrollo espectacular que ha experimentado la neurociencia en los últimos quince años.
Utilizando una impecable presentación de diapositivas sobre diversos cortes y preparados de tejidos cerebrales y neuronas, el Dr. Merchán habló sobre la percepción de la estética por el cerebro humano y cómo se procesa dicha información. En este sentido, el vocablo “neuroestética o neuroarte“, se refiere a aquellas perspectivas que llevan a entender el arte desde sus mismas raíces. Dicho de otra forma, se trataría de una aproximación neurobiológica para explicar cualquier tipo de arte -literatura, pintura, música…-, indagando en los correlatos neuronales que se producen ante la experiencia estética.
Posteriormente, los asistentes participaron con numerosas preguntas, planteando cuestiones aún poco claras para la ciencia, como qué se entiende por arte y estética, o la influencia de la cultura en la percepción del arte y en el valor que se le da en cada época y estilo.

Marzo 7, 2008 Publicado por J. L. Nava | Al tiempo de mi camino | , , , , , | 4 comentarios

El no arte

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En un reciente foro sobre  arte contemporáneo, se habló -desde un planteamiento inicial basado en distintas paradojas que el moderador iba presentando- de los problemas que enfrenta en la actualidad la creación artística y el público.
Nada nuevo, por otra parte, pues el artista se ha movido siempre entre la tensión producida por su deseo de ver expuesta la obra con la huida de lo convencional. Y, en esta categoría, hay que incluir a las galerías y museos.
Con lo que algunos autores denominan “democratización del arte”, concepto un tanto confuso, parece que cualquier cosa pueda ser considerada como arte.
Yo diría que la característica fundamental en esta primera década del siglo XXI es, precisamente, la ausencia de una verdadera crítica que ponga las cosas en su sitio. En la actualidad la crítica de arte queda oscurecida bajo los criterios de la corrección política, lo cual es un fiel reflejo de los tiempos en que vivimos. Si no hay crítica, todo parece estar justificado y, la única referencia disidente, sólo podemos encontrarla en el hastío.
Se nos vende, por ejemplo, la feria de arte contemporáneo ARCO, como el máximo exponente de la innovación artística; pero el público huye en desbandada. Se nos dice que la creación artística se renueva cada día, pero los museos realizan planteamientos repetitivos ofreciendo exposiciones de autores que no han pasado criba alguna de calidad salvo, quizá, la afinidad política e ideológica con el comisario de turno.
Así las cosas, el “no arte” copa gran parte del abanico expositivo. No es una tendencia exclusivamente española, sino que afecta al conjunto de la sociedad occidental.
Las Facultades de Bellas Artes, lugares -no únicos, claro- donde fraguar nuevas generaciones de jóvenes artistas, languidecen en el más absoluto silencio. No hay reacciones, sino el mantenimiento de las formas y los criterios no enfrentados al político de turno. La provocación, elemento constitutivo del arte fresco, se adorna con el mal gusto; pero no nos engañemos, esto es sintomático de una creatividad dormida.
Sin crítica, el arte queda al albur de los mercaderes y creadores de opinión, de los políticos y vividores de la subvención pública.
Así es, por tanto la paradoja fundamental del arte contemporáneo: cómo, desde la promoción de las Bellas Artes, se logra justamente lo contrario: la aniquilación del arte como tal.

Febrero 26, 2008 Publicado por J. L. Nava | Poiesis | , , , , , | No hay comentarios

El retrato español en el Prado. De Goya a Soroya

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Isidoro Márquez, actor, retratado por Goya

A punto de clausurarse en Salamanca esta interesante exposición compuesta por 67 obras de desigual valor, deseo realizar un comentario rápido sobre la misma.

Es conocido que el museo del Prado conserva en sus colecciones un completísimo fondo de retratos del siglo XIX, dando fe de la importancia que tuvo el género durante esa centuria.

La selección que nos presentan en la Sala Caja Duero está compuesta por obras de Goya, Agustín Esteve, José Ribelles, Velázquez, José Aparicio, Vicente López, Bernardo López, Rafael Tegeo, Carlos Luis de Ribera, etc.

Con independencia del valor de cada obra, del que aquí no podemos referirnos en este momento, sí parece apropiado mencionar la composición de la exposición en un espacio que adolece de una iluminación adecuada. Entendemos que Caja Duero desee amortizar una infraestructura dedicada al arte, sobre todo después de hacer desaparecer de allí, de forma notoriamente polémica, la famosa Escuela de Bellas Artes de San Eloy, hoy alojada cual despojo putrefacto en unas instalaciones a todas luces insuficientes; pero no resulta apropiado utilizar una sala de exposiciones para eventos de este tipo. Las dimensiones de algunos cuadros necesitan de una perspectiva mayor y de una iluminación apropiada que realce la obra. Así, nos encontramos obras como El rey Amadeo I de Saboya, pintado en 1872 por Vicente Palmaroli, o Ventura de la Vega leyendo una obra en el Teatro del Príncipe, pintada por Esquivel en 1846-47, que pierden parte de su elegencia y composición.

Bienvenidas sean estas exposiciones, siempre y cuando se ubiquen en salas adecuadas y con los elementos técnicos imprescindibles para poder disfrutarlas.

Febrero 20, 2008 Publicado por J. L. Nava | Poiesis | , , , , , , , , , | No hay comentarios

Arco

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Minimalismo, arte conceptual, arte vacío… todo esto y más se ha oído respecto a la feria de arte contemporáneo ARCO, a punto de cerrarse ya.
La amarga realidad es la absoluta carencia de innovación e ideas frescas que -un año más- ha caracterizado una feria que quiere pasar como el escaparate de las nuevas tendencias artísticas, pero que se queda en un mero mercadeo donde abunda la repetición y la tomadura de pelo.
Sin entrar en el gran problema -casi metafísico- de definir qué es arte, sí parece confirmarse el interés de los organizadores por huir de lo ´contemporáneo` y ofrecer obras que cuentan, en muchos casos, con casi un siglo de antigüedad. Puede decirse, con razón, que ARCO es una feria de galeristas y que, como tal, son ellos los que seleccionan las obras a exponer. En definitiva, el objetivo de un galerista es comercializar la obra que adquiere. Pero entonces habría que prescindir de lo ´contemporáneo`para dejarlo simplemente en “feria de arte”.
Consideración aparte merecen algunas propuestas, perfomances, y otras actuaciones. Nada fresco y original, salvando quizá, dos o tres obras que, por otra parte, ya han sido expuestas en distintos espacios.
Así, como resumen, decepción, una vez más. Ya, ni la pretendida provocación de algunos artistas merece el interés del público, quizá hastiado de engullir propuestas que suenan a conceptos una y mil veces utilizados.

Febrero 18, 2008 Publicado por J. L. Nava | Poiesis | , , , , , , | 2 comentarios